Blanca no lo tenía claro, pero esa misma noche en que Sara y ella decidieron que no estaba mal pero que no era para tirar cohetes, decidió odiarlo, no dijo: ahora le voy a odiar, le salió del corazón, sin conocerle, eran tan negativas las vibraciones que transmitía que Blanca no lo podía soportar. Las chicas que ya le conocían contaban de él que era una persona muy frívola, un fantasma, un pijo, que su objetivo cuando salía por las noches era buscar a la chica que más le apeteciera y liarse con ella, (y, si se da el caso, echar un polvo) y al día siguiente si te he visto no me acuerdo, pero que se le podía perdonar un poco porque era simpático. En resumen , era un tipo de persona que Blanca despreciaba.
Jose se dirigió al grupo donde estaban Blanca y sus amigas, fue expresamente para decirle algo a María:
-Miguel dice que esta noche quiere liarse contigo- Sí, se llamaba Miguel. La negativa de María fue inmediata. María, Paula, Sara, Claudia y Blanca empezaron a reírse y a la vez a criticar su chulería y su inmadurez. Blanca lo tachó de creído, y, mientras despotricaba contra él, Jose le dijo:
-Lo que pasa es que tienes celos de María!
-¿Qué dices? Si ni siquiera lo conozco, además no me gusta nada- pero Blanca, sin saber del todo por qué, sintió algo de envidia, por muy pequeña que fuera, no por Miguel, puede que fueran restos de alguien llamado Guillermo, su amor frustrado de más de dos años de duración que se moría por la mismísima María y que ignoraba por completo a Blanca, pero ¿querer gustarle a una persona vacía? Nunca.
Aquella noche Blanca la recordaba agria y dolorosa, se acordaba a pesar de haber pasado ya más de dos años.
Continuará...

