domingo, 23 de enero de 2011

ByM 50. Try a little tenderness



-Muy interesante tu mano- Blanca no supo de qué hablaba, pero a la milésima de segundo lo entendió, y se hizo la tonta.
- ¿Qué mano?
- Con la que te estás tapando- Blanca no apartó la mano, antes morirse- Aún no se te ha ido la vergüenza, ¿Verdad?- y otra vez dejó de piedra a Blanca. Por supuesto que no se le había ido la vergüenza, sobre todo cuando era la primera vez que la desnudaba.
-No - Blanca se sintió fatal, como si fuera una niña pequeña sin experiencia, como si nunca hubiera tenido relaciones, se sentía pequeñita con él, tan seguro de si mismo, y ella tan vergonzosa… Siguieron hablando sobre eso, Blanca no podía soportar ya ese sentimiento tan ridículo, se hartó de sentirse tan pequeña, se dio la vuelta y le dijo- Bah, paso de ti- y Miguel dijo en voz baja y sensual
- ¿Que pasas de mi?-  y la cogió fuerte- ¿De qué tienes vergüenza?- y la tocó en lo que ella tenía vergüenza-¿de esto?- y volvió el turno de los besos fuertes y las caricias dolorosas, hasta que, finalmente, el cansancio y el paso del tiempo que acercaba cada vez más la despedida, hizo que se tranquilizaran, se quedaran quietos, él encima de ella, conscientes de que estaban empapados en sudor. Miguel se quedó serio, miró a Blanca fijamente, y con la mayor ternura del mundo para lo que parecía que estuviera él capacitado, calmó el calor de Blanca soplándole suavemente en la cara y el cuello, refrescándola, y ella se sentía en la gloria.

Él se levantó de la cama, y se sentó en ella, Blanca se quedó tumbada, se medio tapó con la manta y se acercó a Miguel, que con su gran mano sostuvo la cabeza de Blanca y acarició de forma tosca su abundante y enmarañado pelo, y mientras le acariciaba el pelo y le miraba muy seriamente, Blanca deseó saber: ¿En qué estará pensando?


Continuará...

jueves, 20 de enero de 2011

ByM 49. Personaje





Iban alternando besos y conversación, y  en una sesión de converesción, Blanca le preguntó algo aunque ya sabía la respuesta:
- ¿Con cuantas te has acostado? Has perdido la cuenta, ¿no?
- La verdad es que sí que he perdido la cuenta, perdí la virginidad bastante pronto- silencio- si te soy sincero, nunca me he acostado con alguien de este pueblo. No, no te estoy siendo sincero, recuerdo que una vez me acosté con una chica, tenía veinticinco años, ahora está casado y es un poco embarazoso cuando me la encuentro- vaya un personaje estás hecho, chaval, pensó Blanca. A ella le pareció raro que él no le preguntara con cuantos chicos se he acostado.
En ese momento acabó el turno de la conversación, y, estando él encima de ella, para, y le dice:
- Tu eslavo (Ivan venía de un país eslavo) no te da mucha conversación, ¿Verdad?- Blanca se quedó de piedra, se quedó de piedra porque en parte era verdad, y le contestó tímidamente:
-Bueno, él es extranjero y aunque conoce bastante bien el idioma hay cosas que no las entiende y hay expresiones que nocomprende.- no sabía que otra cosa decir.
Se quedaron acostados el uno al lado del otro, Blanca completamente desnuda, él en ropa interior. Blanca es vergonzosa, pudorosa, menos con Iván,  debido a la confiada cultivada durante bastante tiempo. Por eso casi inconscientemente puso su mano como quien no quiere la cosa encima de su sexo.
-Muy interesante tu mano- dijo Miguel.


Continuará...

martes, 18 de enero de 2011

ByM 48. ¿Romper platos?





- No puedes ponerme tan cachondo y dejarme así- no lo dijo con enfado ni como método de coacción. Después se puso un poco más serio y dijo- ¿Pero de qué tienes miedo?- y Blanca no supo qué contestarle, estaba bloqueada, no sabía como decirle que no se fiaba de el, que algo muy dentro no le dejaba hacerlo.
-No lo se-  no quiso explicarle que tenía miedo a que la usara como a un objeto, y un poco con segundas intenciones preguntó- ¿Es eso lo que quieres?
- ¿El qué?
- Sexo
- Solo quiero que lo pasemos bien los dos, además no tengo condones, y el sexo es más que penetración- Blanca se apresuró a contestar.
- Ya lo se- a Blanca le gustaba la trayectora que estaba tomando la conversación, aunque no podía evitar dudar si era solamente una faceta o no. Miguel se puso encima de ella, y le dijo.
- Me estás demostrando que no has roto un plato en tu vida- y un poco harta del rollo ese de romper platos le dijo.
- ¿Por qué, a ver?
-Porque solo eres capaz de ponerle los cuernecitos a tu novio, no eres capaz de ponerle los cuernos cuernos- y Blanca por dentro se cabreó.
-Definitivamente no sabes casi nada de mi, por tanto, no eres quien para sacar conclusiones- y por dentro preguntó a Miguel, ¿te crees que por tocarte el pene le voy a poner mas los cuernos de lo que se los estoy poniendo?, pero en vez de eso, le dijo- ¿Crees que yo no tengo ganas?- (refiriéndose al sexo) y el dijo dulcemente (de una forma que Blanca no esperaba).
- ¿Que quieres que te haga el amor?- Hacer el amor, es una frase que Blanca le sonaba rara en la gente joven, y de él no la esperaba. Blanca encontraba una gran diferencia entre follar y hacer el amor, como todo el mundo, suponía ella. Evidentemente no habría quedado nada bien que le hubiera dicho: ¿Que quieres que te f***? Habría sido horrible por su parte. Simplemente Le gustó como lo dijo y sonó suave y con cariño.

Continuará...

lunes, 17 de enero de 2011

ByM 47. No puedo





Blanca se dio cuenta de una cosa, que, al estar en casa de Amanda, se había puesto las primeras bragas del cajón, que eran a rallas blancas y verde subrallador fosforito, realmente horribles, pero eso no era todo, porque a ‘’conjunto’’ se puso un sujetador lila chillón, era la cosa más hortera que había visto en su vida, y se lo tenía había puesto justo el día que quedaba con Miguel, pensaba ella, pero tampoco esperaba que fuera a quedar con él, y el momento en que pasó por casa ni lo pensó.
Sin darle toda esa explicación, Blanca se disculpó por la ropa interior tan horrible que llevaba:
- Pues quítatela y así vas a conjunto
- Que ingenioso.
Las bragas estaban siempre a mitad de las piernas, hasta que Blanca se hartó y le dijo:
- Aggg, ¡quítamelas ya!- Blanca se puso encima de él, y  Miguel le condujo la mano hacia sus pantalones, y, como pudo, le desabrochó (mejor dicho, le rompió) el cinturón, y le quitó los pantalones. A diferencia de Blanca, Miguel llevaba unos calzoncillos bonitos, normales, pero estaban bien.
Después condujo la mano de Blanca por debajo de su ropa interior, y fue algo que Blanca no pudo hacer, no podía tocarle en carne viva, no sabía exactamente por qué, sospechaba que sería miedo a que le usara, que la quisiera solo ‘’desahogarse’’. Si que le tocó por encima de los calzoncillos. Varias veces le volvió a llevar la mano debajo, y todas esas veces que lo intentó, Blanca dijo que no, ¿sería por vergüenza? ¿O sería porque no se fía de el?


Continuará...

viernes, 14 de enero de 2011

ByM 46. Placer y dolor




Blanca, sin dudar, le dijo con educación y normalidad que estaba siendo basto y le hacía daño, y de lo siguiente que le dijo se arrepintió:
- Cuando me tocas los pechos, no me tocas los pechos, amasas pan.- y le preguntó- ¿Lo haces así por algo en especial o lo haces así siempre?- él pensó un poco y dijo:
- Siempre lo hago así...
- ¿Y ninguna chica se ha quejado?
-No, nunca, eres la primera.- A blanca le resultó extraño que ninguna chica se hubiera quejado antes, porque ella no se consideraba una chica excesivamente sensible, y que el le llegaba a hacer daño de verdad- Intentaré hacerlo más suave- hizo lo que pudo.
Siguieron con los besos, sus ‘’caricias’’, los mordiscos etc, y finalmente Blanca le dejó que le tocara bajo la ropa interior, y cuando le tocaba seguía siendo basto, pero lo que realmente a Blanca le gustó, fue cuando introducía un dedo, sabía el sitio exacto y la forma, fue con lo único que Blanca gimió y sin vergüenza, lo hacía realmente bien.
La falda la llevaba por la cintura y la ropa interior a medias piernas. Miguel intentó quitarle la falda pero no se aclaró con los botones, así que ella se incorporó (estaba encima de él) se subió las bragas y se desabrochó la falda, dejando que él se la quitara.

Contianuará...

viernes, 7 de enero de 2011

ByM 45. Y eso es lo que quiero, besos.



No llevaban ni cinco minutos besándose y él se quitó la camisa, Blanca se sorprendió por el poco tiempo que necesitó para quitársela y le dijo:
- No me has dado tiempo a que te la quite yo- No dijo nada y siguieron con los besos.
Él, sin tardar mucho, puso la mano por debajo de la camisa de tirantes de Blanca, después debajo del sujetador, y no fue una sensación agradable ni especialmente placentera, a ver, el solo hecho de que fuera Miguel el que estaba ahí a Blanca ya le daba placer, pero lo que vengo a decir es que le apretó demasiado el pecho, tanto que le hizo daño, sus gestos no derrochaban dulzura ni delicadez, pero era él.
Hubo un momento en que, mientras se besaban, a Blanca se le ocuriió abrir los ojos, él los abrió también y estuvieron besándose y mirándose fijamente, para Blanca fue realmente intenso y placentero. Blanca se puse encima de él, Miguel le quitó la camisa y el sujetador a la vez, fue sorprendente, porque Blanca tenía la ide de que de normal te quitan primero la camisa, y luego, o un poco más tarde el sujetador, pero no, él lo hizo a la vez, y lo que más le sorprendió fue su rapidez y agilidad quitándole el sujetador, ni se enteró,  solo le hizo falta soplar y se desabrochó.
Besos, mordiscos en el cuello, besos en las orejas. Miguel puso su mano debajo de la falda de Blanca, le tocaba, pero cuando ponía la mano debajo de la ropa interior se la apartaba, era un acto reflejo, y no era que no quisiera que le tocara, a pesar de que le tenía mucha confianza para lo poco que le conocía, aun tenía poca confianza, puede que por eso no le dejó que le tocara debajo de la ropa interior (al principio) Él lo intentó varias veces y no le dejó, a Blanca le costaba dejarse llevar, a pesar de que él le inducía a que se dejara llevar, pero hubo un momento en que Blanca se derritió, que fue cuando Miguel le preguntó al oído muy bajito:
-¿Qué quieres que te haga?- Blanca no tenía ni idea de qué contestar, tenía claro que quería que no parara de besarle, y le dijo que lo que él quisiera, entonces fue cuando él dijo:
- ¿Pero cómo quieres que te haga lo que quiera si cada vez que bajo la mano me la quitas?- no lo dijo enfadado ni de mal humor, Blanca no se sentía presionada si eso es lo que estáis pensando.


Continuará...

ByM 44. Cosquillas


Miguel dejó el móvil en la pequeña cueva, Blanca se dio cuenta de que tenía medio cuerpo en la cama y otro medio fuera, y le pidió por favor que le dejara ponerse cómoda. Cuando se puso entera en la cama, se dio cuenta de que sus pies estaban entrelazados, no sabía ni siquiera como habían llegado a parar ahí, siguieron hablando un poco, y, sin justificación alguna, él  sonrió y empezó a hacerle cosquillas a Blanca, y precisamente Blanca tiene unas cosquillas exageradas, por lo que se puso a dar pataletas, a reírse y a intentar quitarse de encima las manos de Miguel (no porque no quisiera que le tocara sino porque faltaba poco para que las cosquillas le ahogaran) Paró, y Blanca intentó averiguar si él tenía cosquillas, pero no se puso encima de él como él había hecho con ella, lo intentó desde su sitio, Blanca es bastante cortada como para ponerse encima de la gente que en realidad conozco poco.
Cuando Blanca paró de hacerle cosquillas, le dijo:
- Cuando me hacen cosquillas soy peligrosa, pierdo el control y empiezo a dar patadas, y alguna vez he dejado estéril a alguien por hacerme cosquillas.- Entonces él se puso boca abajo.
- Si me pongo así no correré peligro- Y después de ponerse boca abajo, empezó otra vez a hacerle cosquillas, por supuesto poniéndose encima de ella, e igual, Blanca se ríe, se mueve, intenta escapar, le suplica que pare, y para, quedándose encima de ella, se quedan mirándose, y Blanca no tuvo a penas tiempo de pensar y asimilar la situación y la futura situación en la que ambos se encontrarían, no le dio tiempo a pensarlo porque ya estaban besándose, besos ansiosos, fuertes, con ganas.

Continuará...

sábado, 1 de enero de 2011

ByM 43. Todo en una habitación





Blanca, harta de estar sentada, vio encima del escritorio unas gafas horribles de esquí, se levantó indiferente y se las probó, y Miguel dijo:
- Das miedo, tienes unos ojos bonitos y las gafas te los tapan por completo, además te tapan parte de la cara- y se creó el típico momento de que todo el mundo se prueba las gafas de turno, y finalmente Blanca las dejó donde estaban y se volvió a sentar en la cama al lado de Miguel.
Al fondo de la cama había una pequeña ''cueva'' donde habían libros, cómics mejor dicho, de esos que se leen cuando uno tiene siete añitos (menos Blanca, que nunca le gustaron) pero se estiró y cogió uno, era de una especie de héroe, no de esos que tienen superpoderes, sino de esos que van a caballo y salvan a damiselas en apuros y les da una paliza a los malos usando solo sus manos.
Lo abrieron y empezaron con la broma de:
- Mira, esa eres tú- señalando el personaje más feo de la página. Blanca buscó uno más feo para decirle que era él, y señaló a un oso, y se le ocurrió algo mejor.
-¡Ése es tu novio!- Blanca se acabó dando cuenta de que mientras estaban haciendo el payaso con el cómic tenían las mejillas juntas, ni si quiera se había dado cuenta de que estuvieran tan sumamente cerca hasta ese momento.
Blanca dejó el libro en la pequeña cueva, él se situó en el final de la cama y puso sus piernas sobre las de Blanca como quien no quiere la cosa y siguieron hablando, y cuando ''discutían'' él pegaba flojito las piernas de Blanca con con sus pies, y llegó el momento embarazoso de turno; Miguel, con sus piernas levantó las de Blanca, que llevaba minifalda, y por lo que os podéis imaginar le pidió por favor que parara. Miguel la miró y le dijo con media sonrisa en la boca:
- Te has puesto roja.
- ¡Es que llevo minifalda!
La conversación llegó a la lectura, única cosa que tenían en común; a los dos les gusta leer, y pasó a la música, y acabó con Blanca cogiendo el móvil de Miguel, la foto de escritorio era la misma que había visto muchas veces en la red social. Blanca apretó el botón de la música, que no dejó de sonar hasta un buen rato después.
Tratando de conseguir mayor comodidad dentro de esa minifalda, Blanca se levantó para quitarse las llaves y el teléfono del bolsillo y dejarlo en el escritorio, y cuando ella se dio la vuelta, Miguel estaba tumbado en la cama, y ella se tumbó también, se quedaron escuchando música uno cara al otro.


continuará...