viernes, 24 de diciembre de 2010

ByM 42. Casita marinera




Subieron los dos a casa de Miguel, él le enseñó la casa, algo típica a la vista de Blanca, fotos de familia en marcos plateados, motivos decorativos marineros. Miguel la llevó a la cocina, y le preguntó si quería tomar algo, y ella le pidió un baso de agua, pensando que tenía sed, pero bebió sólo la mitad (cosa muy rara en blanca). Aquel momento de silencio bebiéndose el baso de agua fue incómodo porque miró a Miguel de reojo y la estaba mirando fijamente.
Hablando hablando fueron a la habitación de Miguel, era pequeña, las paredes eran blancas, tenía una litera de madera oscura, la cama de arriba llena de ropa, la cama de abajo deshecha, al fondo de la habitación tenía un ventanal, y al lado un escritorio, encima de él sus apuntes. Blanca empezó a mirarlos, física, no entendía nada, parecía la cosa más complicada el mundo, él empezó a explicarle, explicando por qué había fallado en el examen, no entendía nada.
Miguel preguntó por a Blanca por Iván, ella contestó:
-¿Recuerdas que te dije que las cosas no iban bien? Pues ha cambiado, ahora estamos genial- No quiso ni le apetecía decirle por qué- ¿Y tú qué tal con Gisel?
-Igual
-¿Por qué no la dejas de una vez?
-Lo intenté, estando en mi coche y casi se tira del coche en marcha- Blanca esperó que no fuera una mentira y también pensó que él era un cobarde, porque seguía estando despues de tanto tiempo con una persona que se supone que no quería, pero bueno, quizá la cuestion del sexo y el hecho que ella fuera modelo (van unidos) salvaba la relación aunque Blanca no lograra entenderlo.
- Bueno, hagas lo que hagas, intenta no hacerle mucho daño, no le tengas tanto tiempo notando que algo va mal.
- Igualmente a penas nos vemos con la excusa de que tengo que estudiar.
Se sentaron en la cama de Miguel uno al lado del otro y se pusieron a hablar sin parar, Miguel le habló de su viaje a Ámsterdam el verano pasado con sus amigos, y Blanca le contó su viaje a Ámsterdam de hacia solo dos semanas. Miguel le dio las gracias por el mensaje felicitándole el cumpleaños mientras estaba en Ámsterdam, y y Blanca le dio las ‘’gracias’’ por no contestarle el mensaje, que obviamente, él no esperaba, pero bueno, fuera rencores.

continuará...

jueves, 23 de diciembre de 2010

ByM 41. Entre luz, camisas calurosas y helados de horchata.




De nuevo lo volvió a ver con luz, la camisa que llevaba era gris y los pantalones piratas vaqueros claros, estéticamente solo le gustaba la camisa, que le quedaba perfectamente ajustada, pero los pantalones piratas ajustados también no le gustaron nada, además le recordaba a los pijos repelentes ese tipo de pantalones, pero eso daba igual, su cara no había cambiado, el pelo lo tenía prácticamente igual y esa vez no daba la impresión de que no tenía tiempo de cuidar su aspecto (en pocas palabras, estaba afeitado)
Le pasó como la última vez, estában de frente y para llegar al otro tenían que caminar estando de frente, y, como la última vez, y como le pasa a Blanca cuando está en esa situación sea con quien sea, no sabía que cara poner mientras me acercaba a él ni hacia donde mirar, y, como la última vez, sonrió un poco, y por fin ese corto trayecto que se hacía infinito acabó, se saludaron y se dieron dos besos. Miguel le pidió perdón por haber llegado un poco tarde, dijo que estaba esperando a que sus padres se fueran para poder salir él, porque se suponía que tenía que quedarse en casa estudiando. Evidentemente Blanca sonrió y dijo:
- No pasa nada (solo empezaba a pensar que me ibas a dar plantón)

Hablaron sobre estudios, Miguel tenía que recuperar asignaturas, y Blanca le restregó por la cara su libertad veraniega. Ella no sabía a donde se dirigían, él sí. Llegaron al piso de Miguel, y la invitó a su casa con el pretexto de cambiarse la camisa porque le daba calor (era una camisa de manga corta) e invitar a Blanca a un helado de horchata, a Blanca no le gusta el helado de horchata ni la horchata en general, pero aceptó la invitación.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

ByM 40. Un necesario reajuste.




Después de desayunar, Blanca fue al cuarto de baño y se encerró, cogió la gillette de afeitar de su padre y se depiló las axilas, era necesario, tenía casi una selva que encima desprendía un horrible olor a sudor y el caso requería una urgente depilación. Blanca sentía la depilación como una esclavitud, y se depilaba solo una vez a la semana porque no le daba la gana tener que estar siempre pendiente, esto, lo hacía, claro, también porque tenía el vello de las piernas rubio, pero el vello de las piernas no era el problema. Limpió la gillette de su padre y la dejó en su sitio, y dio gracias a dios de que su desodorante fuese unisex porque tampoco tenía, y era necesario. Se peinó, lucía una melena larga, que en ese momento era cobriza, se lavó los dientes y se puse colonia.
Por suerte, el padre de Blanca quería ir a casa y le dio tiempo de acabar de hacerse unos retoques, cosa que agradeció porque sus uñas, pintadas de marrón oscuro estaban ya descamadas y eso lo veía estéticamente horrible, y lo mismo con las uñas de los pies, así que le dio tiempo a darse un repaso, volvió a ponerse desodorante, volvió peinarse y fue.
Desde su casa hasta el sitio donde habían quedado solo tenía que dar diez pasos o menos, llegó ansiosamente puntual, él aún no había llegado, así que se sentó en un portal y esperó. Pasaron tres minutos y no llegaba, empezó a sospechar que le daría plantón, pero enseguida lo vio a lo lejos.

Continuará...

martes, 21 de diciembre de 2010

ByM 39. Desvelada y sin hambre





Después de leer el mensaje, Blanca vio que tenía una llamada de él a las doce de la noche. Lo que más le alegró fue el hecho de que no le había mentido cuando dijo que le volvería a llamar, porque Blanca siempre había dudado de él, principalmente porque lo conocía poco, después porque veía cosas en él que no le dejaban tranquila, y lo veía capaz de mentirle así, pero se enorgulleció un poco de él al ver que no había mentido, y lo que realmente le halagó fue que se acordara de ella a esas horas, es mas, que le hubiera hecho una perdida y que al ver que no contestaba le enviara un mensaje, a una hora que la gente suele estar durmiendo, o si estaba por ahí seguro que ocupado, pero se acordó.
Blanca se puso una alarma a las 9:30, porque estaba en casa de Amanda, y cabía la posibilidad de que tuviera que ir hasta su barrio andando, y mas valía prevenir que curar. Intentó volver a dormirse, eran las dos. Se durmió a las cinco, fue horrible.

A las nueve y media Blanca se levantó y se vistió, llevaba una minifalda de tela color marrón, una camisa de tirantes de color militar, casi parecía una soldado (soldado con minifalda).
Desayunó con Amanda y con su padre. No tenía nada de hambre, fue horrible, tuvo que tomar un zumo, un yogur y dos tostadas, cada mordisco era un infierno, el estomago estaba 95% cerrado, pero tenía que desayunar.

Continuará...

domingo, 19 de diciembre de 2010

ByM 38. Dulce despertar.



A Blanca se le quedó el recuerdo y el deseo de algo más, que finalmente se convierte en algo imaginado, que con el tiempo se fue suavizando pero algo quedó, eso es lo que le pasaba, al principio recordaba y pensaba todo el tiempo en Miguel. Pero su relación con Iván fue tan bien, se arregló tanto que ya no pensaba tanto en Miguel, llegó a enamorarme tanto de Iván de nuevo que Miguel ya empezaba a parecerle algo más insignificante hasta que llegó Julio.
Fue como si Blanca hubiera tenido una premonición, hacía muchísimo que pensaba en él, y una noche, así por que si, soñó con él.
Pasó una semana, Blanca estaba durmiendo en casa de Amanda, la esposa de su padre, y a la 1:40 le despertó la melodía de un sms en su teléfono.
Siempre que le pasaba algo así, Blanca pensaba furtivamente en Miguel, pero era una probabilidad tan remota que en una milésima de segundo eliminaba la idea de su cabeza y optaba por pensar lo que solía ser, un mensaje de Iván.
Pero esta vez no, esta vez sí que era Miguel, y en realidad no se le salió el corazón del pecho, se lo cogió con calma, vio su nombre en la pantalla y sin prisa apretó en el símbolo del mensaje, y ponía:

Buenas noches :-) estoy en el pueblo sólo hasta el domingo por la mañana, ¿te gustaría quedar mañana por la mañana? Un beso y espero no haberte despertado.

Blanca, sin poder creérselo aún, contestó:

Claro :) si te parece bien a las 11 en el bar La Estrella. Y estate tranquilo que sí me has despertado. Besos


Continuará...

viernes, 17 de diciembre de 2010

ByM 37. Un agradable y sensato final.

Siguieron hablando y Miguel preguntó:

- ¿Sabe Paula que nos besamos?- Blanca no mintió:

- Sí, ella se lo olía, y Claudia también lo sabe, Jose me lo preguntó al día siguiente, pero a él le dije que no, evidentemente.

- Tu acabaste tirándome los tejos

-!Qué va¡- Blanca realmente pensaba que no le tiró los tejos.

- No, claro, por eso no dejabas de tocarte el pelo.

- !No sabes lo incómodo que es llevar un flequillo de lado recién cortado!

- Ya, claro, el flequillo. No se que pasó aquella noche, de repente me vi en tu portal besándote, de repente te vas sin decir nada y me quedé en blanco.

- Esque se me pasó por la cabeza Iván.

- Si, Blanca, no pongas los cuernos, que eso duele mucho.- Blanca se quedó sin decir nada, nunca se habría esperado ese arranque de supuesta sensatez por su parte. En ese momento entendió que ese día no pasaría nada entre los dos.

Eran casi las diez, y fueron yendo a casa, Miguel le acompañó hasta el portal, se dieron dos besos y Miguel le dija a Blanca que se cuidara.


Esa noche Blanca salió, se le cruzaron los cables y había bebido un poco, y le envió este sms:


Si yo no tuviera novio y tu no tuvieras novia te habría ‘’mordido’’ esto lo digo con la excusa de que me he pasado con la bebida ¿Te parece una buena forma de romper un plato? Me lo he pasado bien hoy :)

Él contestó:

Lo mismo digo :) me alegro mucho de haberte visto. Cuando vuelva te doy un toke ;)




Continuará...



martes, 14 de diciembre de 2010

ByM 36. Otra de psicoanálisis.




Miguel recordó la noche en que se conocieron:
- Aquella noche me dijiste de todo menos guapo.
- De normal no soy así, esa noche estaba especialmente de mal humor y eso me hizo estar así de borde.
- Joooder, si las miradas quemaran, me habrías matado.
- Vale vale pido perdón, pero a pesar de eso insististe, eh.
- !Es que no me dejaste elección¡, todo el mundo bebiendo, de fiesta, hablando, y de repente veo a una tía sentada callada sin hacer nada…

Cuando se cansaron de caminar por la playa, fueron al parque, se había hecho ya casi de noche. Se sentaron en un banco, y, Miguel, empezó con el psicoanálisis:
- Imagina que estás en un desierto, tienes un caballo, una escalera, un cubo y una caja, dime como son y como los sitúas.
- El caballo es marrón y está levantado.
-¿Qué hace?
-Está parado, de pie, lejos de él el cubo de color rojo con asa, y encima la escalera de madera
-¿Y la caja?
- Ah, ¿había una caja? Pues es de madera y está entre el caballo y el cubo con la escalera. 
- Increíble, primero, dices que el caballo está quieto, todos dicen que está buscando algo, o está comiendo, o corriendo, pero no, el tuyo está quieto, eso me dice que eres aburridísima.- y Blanca contestó bromeando.
- Si te aburro y quieres irte te acompaño a casa. -Miguel dijo que no, y continuó.
- Después, el cubo de color rojo, y ojo, que además te has molestado en decir que lleva asa, es decir, le tienes que encontrar utilidad a la pasión y lo de la caja es increíble, tú ni siquiera te habías enterado de que había caja, y te lo he tenido que repetir, encima, la pones ahí en el limbo, entre el caballo y el cubo con la escalera, es decir tienes algún problema con tus recuerdos, con tu pasado.- Blanca le miró con una mezcla de diversión y borderío.
- ¿Ya empiezas a psicoanalizarme? ¿Pero por qué lo haces?- a lo que Miguel contestó efusivamente.
- ¡Porque me encanta! No puedo hacérselo a nadie que me conteste como tú. Pero seguro no has roto un plato en tu vida.
- Pues claro que si he roto algún plato
- Dame un ejemplo
- No se que ejemplo poner ahora- no era verdad, había roto platos y de los gordos, pero no tenía ganas de contárselo a Miguel.
- Eso es que no has roto un plato nunca.
- Otra cosa es que no quiera contártelo.
- Excusas, no has roto un plato en tu vida.


Continuará...

lunes, 13 de diciembre de 2010

ByM 35. Conversación en la playa.



Fueron tres largas horas de conversación, Miguel tenía una actitud más normal que la que tenía el día en que se conocieron, menos fantasma, menos seductor, aunque seguía siendo Miguel, su actitud era más natural. 
Fueron a pasear por la playa, Miguel le contó como le iba la universidad, el primer curso, Blanca le contó lo que estaba estudiando. Blanca creyó curioso el hecho de que él fuera 100% ciencias y ella 100% letras. Miguel preguntó a Blanca que carrera quería hacer, ella dijo el nombre de una carrera que tenía mucho que ver con el cine, entonces Miguel empezó a echarle el ‘’sermón’’ sobre busca una carrera que tenga salida, haz algo de provecho, que eso no servía para mucho, entonces Blanca se dio cuenta de la diferente forma que tenían cada uno de ver las cosas.
La imagen de Miguel era preciosa, el día gris azulado llenaba su piel de luz y su pelo era de un castaño muy claro.
-¿Qué tal con tu novio?
- La verdad es que... llevamos casi un año, y... me estoy aburriendo, ya no es lo de antes, no me apetece tanto estar con el... si la cosa sigue así... puede que lo dejemos, ¿Y tú con tu novia, que tal?- Miguel no pareció sorprendido ante el hecho de que Blanca supiera eso, ya que él no se lo había contado.
-Pues, me pasa lo mismo que a ti, pero no puedo dejarla, es modelo y se lo ha tenido que dejar porque no hay manera de que apruebe, además sus padres se están separando y lo está pasando mal- Miguel insinuó también que era bastante tontita y pava, la verdad es que no le impactó que él saliera con una modelo, es la típica chica con la que ella siempre había pensado que él saldría para cansarse enseguida, guapa y tonta.


Continuará...

domingo, 12 de diciembre de 2010

ByM 34. No lo puedo creer después de tanto tiempo.




Blanca se alegró de una forma inimaginable, se alegró sobre todo porque no se la había vuelo a jugar como la otra vez. Fue corriendo a casa, dejó la bici, se puse colonia y se volvió a peinar, cogió una chaqueta negra (porque el día era muy frío) y fue directa a la nueva  farmacia del barrio, mirando todo el rato hacia atrás por si él seguía el mismo camino que ella. Llego a la nueva farmacia y Miguel aun no estaba. Pasaron dos minutos y él le hizo una perdida a Blanca, ella le buscó por los alrededores, no había ni un alma en la calle, no le veía, le llamó, volvió a oír su voz después de siete meses, por teléfono, eso le daba a Blanca bastante pánico, Miguel le preguntó dónde estaba, le dijo que en la nueva farmacia, y él dijo que había ido a la  vieja, así que quedaron finalmente delante del bar La Estrella, que se situaba justamente delante de la casa de Blanca.
Mientras Blanca llegaba a La Estrella vio venir de frente a Miguel, la calle seguía desierta, cuando más se acercaban más se quería morir Blanca, se acercaban y no sabía que cara poner, ¿no os ha pasado nunca que vais caminando y veis a un conocido que viene hacia vosotros de cara, el camino es largo, y no sabes qué cara poner y, por lo tanto, te sientes muy incómodo? Pues exactamente lo mismo le pasaba a Blanca, al final optó por sonreír de vez en cuando, el corto camino se hizo eterno hasta que estuvieron uno delante del otro, se saludaron y se dieron dos besos, Blanca no pudo evitar exclamar: ¡cuánto tiempo¡
Físicamente a Blanca le gustó, llevaba una camisa de color claro, de botones, y atado en los hombros (a lo pijo) una sudadera también de color claro, y llevaba unos vaqueros también claros, era todo claridad, tenía el pelo bien, le gustaba, pero tenía una barba de pocos días y algunos granos, se notaba la diferencia, en verano estaba más cuidado, ya que tenía vacaciones y tiempo libre, y en esa época de estudio estaba como loco con la carrera y muy ocupado, no tendría tanto tiempo, pero aun así le gustaba su aspecto.



Continuará...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ByM 33. Esta vez ha sido un sí.



Blanca perdió el hambre de repente, al día siguiente esperó su mensaje, cuando por la tarde se hicieron las 6 de la tarde y vio que Miguel no le decía nada le envió este mensaje planeado con Paula:

 
¿Te apetece quedar esta tarde o me voy haciendo mis planes? Besos

Y él contestó sin tardar:

Dentro de nada van a venir invitados a casa, pero me gustaría verte, haz tus planes y cuando consiga huir te digo algo. Un beso

Blanca se quedó parada, al principio pensó que era verdad y que le llamaría, pero enseguida se planteó que podría hacerle lo mismo que en navidades, y eso no podía volver a pasar, es algo que no soportaría, pero solo podía hacer que esperar, así que le dijo para que no hubiera lugar a confusiones:

Vale, yo seguiré en el barrio.

 

Para relajarse, Blanca se puso a ver una película, la vio entera, no llegaba a durar ni una hora, Miguel aun no le había dicho nada, eran casi las 7. Empezó a sentir que se pudría en casa, así que se vistió, pero se vistió pensando en que puede que quedaran, se puso unos vaqueros anchos y un jersey a rallas marrón claro y gris oscuro. No iba sexy, no iba nada llamativa, pero era lo que le apetecía ponerse y como quería que él la viera, aunque sí se pintó un poco la ralla de los ojos, aquel día tenía el pelo precioso, especialmente brillante y casi rubio, se veía realmente guapa.
Salió de casa y cogió la bicicleta, emprendió una acelerada vuelta por el gran parque que estaba en su barrio, mas bien se podría decir que era un gran camino como si fuera un bosque, y una laguna, eran las siete y cuarto, y no le dio tiempo ni a hacer el principio del parque en bici porque el teléfono le sonó, paró en seco y lo cogió, era Miguel, decía:

Hola ¿Sigues por el barrio? Si quieres podemos quedar a las 19:30 en la farmacia.


Continuará...

martes, 7 de diciembre de 2010

ByM 32. ¿Ahora sí quieres?




Blanca estaba de pie, esperando, sin hacer nada más. Empezó a fijarse en los coches que pasaban, solo lo hacía por no aburrirse y por lo menos ver metal de colores con ruedas en movimiento. Por un momento se le pasó por la cabeza: ¿Te imaginas que Miguel vaya en coche y te vea?
 Al minuto le sonó un mensaje en el teléfono. Fue a mirarlo pensando que sería alguna de sus amigas reclamándole y preguntando dónde estaba, pero el mensaje era de un teléfono desconocido, y decía:

Hola, te acabo de ver delante del supermercado, he llegado hoy al pueblo, ¿Qué tal todo?

Blanca se quedó más tranquila de lo que esperaba, enseguida pensó en Miguel, pero no quiso cantar victoria, ya que no tenía ni idea de quién era el remitente, así que envió un mensaje a ese número:

¿Quién eres?

Contestación:

Soy Miguel, de Madrid, no sé si te acordarás, creo que fue en verano… Un beso


Dios, pues era verdad, Blanca enseguida se preguntó qué querría de ella, que por qué después de siete meses, le contestó:

Si me acuerdo, pero es que me he cambiado el teléfono y ya no te tenía (mentira, sí se había cambiado de teléfono, pero no tenía su número porque lo borró). Pues anteayer te vi paseando al perro, o me lo pareció. Besos

¿Que había acabado de llegar? Blanca le había pillado mintiendo y sintió vergüenza ajena. En un principio no logró entender por qué razón lo hacía, se inclinó a pensar que no había razón, que lo había dicho por comodidad, porque es mas cómodo decir he llegado hoy que he llegado hace unos días, te ahorras dos palabras, pero… menuda tontería. También pensó que querría darle al momento un aire de exclusividad, es decir, hacerle pensar que solo llegar al pueblo ya había pensado en ella y le había enviado el mensaje ipso facto. Le contestó, que a todo esto Blanca ya había subido al coche de su padre y se estaban yendo al cine:

Puede ser :-) ¿Qué tal todo? El domingo vuelvo a Madrid, si quieres podemos quedar un día de estos. Un beso.

Vaya vaya, así que ahora sí que tenía ganas de verle. En realidad le podría haber enviado: Es que estoy algo enferma, ¿sabes? Y no sé si podré quedar, si puedo te diré algo.
Pero evidentemente no lo podía hacer, sentía curiosidad, necesitaba más, saber cómo acababa aquello.

Continuará...

lunes, 6 de diciembre de 2010

ByM. 32. Levanta la cabeza, por favor.



En realidad Blanca estaba preparada, no le dio un infarto, solo se sorprendió encontrar a Miguel, era él, y se acercaba hacia ellos, los únicos seres vivos de los alrededores a parte de él y su perro.
Iván seguía acostado como si no pasara nada, Blanca siguió acariciándole el pelo mientras observaba que Miguel, cabizbajo se iba acercando cada vez más y más hacia ellos. Cuando más se acercaba más se aceleraba el corazón de Blanca, y pensó que, ojalá, ojalá hubieran salido del coche en vez de quedarse dentro.
Estaba ya casi al lado del coche, y Blanca le miraba fijamente, para ver si subía la cara aunque fuera un poco, ya que caminaba mirando seriamente al suelo, pero no la subió.
Blanca le dejó ir y no salió ni siquiera para decirle: hola, ¿cómo te va la vida?
No empezó a obsesionarse como supongo que estaréis pensando, lo que pasó fue que ya le picaba la curiosidad, entonces sintió la necesidad de verlo, pero ella no iba a decirle nada, eso lo tenía claro, así que ya podía ocurrir un milagro.

Al día siguiente, Blanca y sus amigos quedaron para ir a un camping cerca del barrio de Blanca. Comieron tumbados en le césped, hablaron, jugaron, escucharon música, prácticamente hicieron de todo. Blanca le contó a Paula su encuentro con Miguel, y, aunque Paula la animó para que le llamara, Blanca se negaba.
Casi al final de la tarde, el padre de Blanca la llamó para preguntarle si quería ir al cine. Blanca se lo pensó, se lo pensó principalmente por si Miguel podría estar por los alrededores, pero desterró el pensamiento y decidió ir lejos para no pensar en él, así que aceptó la invitación al cine, y quedó con su padre para que le recogiera en diez minutos delante del supermercado, y allí fue Blanca.

Continuará...

domingo, 5 de diciembre de 2010

ByM 31. Un perro bonito.


Finales de mayo, pascua, en esa época, la relación entre Iván y Blanca estaba de capa caída, ya que, Blanca no tenía ganas de estar con él, sentía que ya no estaba enamorada, y se planteó que, si la cosa seguía así, lo dejaría, aunque sabía que le costaría, porque le quería, y eran tantas las cosas vividas con él… y le veía como una persona tan buena en todos los sentidos, que no podía dejar que saliera para siempre de su vida. Blanca también había conseguido sentir que Miguel no le importaba tanto, y aunque ella sabía que él estaba en ese momento en su pueblo para pasar unos días (información ofrecida por Paula), y estaba con los cinco sentidos metidos en todas las calles y esquinas del barrio, pero lo que tenía muy claro era que no le iba a decir nada, las ganas eran nulas
Intentando poner de su parte en la relación con Iván, salieron por ahí, y fueron con el coche a una calle muy poco habitada y solitaria del barrio de Blanca, a plena luz del día. Pusieron música y se sentaron en el asiento trasero a escucharla relajadamente.
Blanca se sentó, e Iván se acostó apoyando su cabeza en las piernas de Blanca.
Blanca cantaba a la vez que acariciaba el pelo de Iván y miraba por la ventanilla. Fue entonces cuando algo a lo lejos le llamó la atención; era un perro muy grande, de color marrón muy claro, era precioso, y Blanca se fijó, el perro no iba solo, iba con su dueño, y fijarse en el perro hizo que se fijara también en el dueño. Esa nariz grande le sonaba, y ese pelo castaño claro con el flequillo de lado le sonaba también.


Continuará...

viernes, 3 de diciembre de 2010

ByM 30. Ni una más.

Blanca se sentía rechazada, se hizo tan tarde que decidió no quedarse en casa, llamó a Iván y fueron a pasear, que hizo que olvidara un poco a Miguel (solo un poco)

Al día siguiente, aun albergaba un 10% de esperanza de que le llamara, ya que era la última ocasión de que se vieran, pero no llegó, y otra vez se quedó en casa llorando sin salir esperando esa estúpida llamada.

Blanca reflexionó: Sí, de acuerdo, él dijo que estaba enfermo, y claro, si uno está enfermo se supone que no debe de salir, pero… ella sabía que, si fuera ella la enferma, habría intentado escapar aunque fuera un rato… a no ser que su fiebre era altísima… Realmente, si era una excusa o era la verdad aún no lo sabía, pero ella no lo creía.

Cuando ya eran las siete de la tarde, Blanca le envió un ''ultimátum'':

Miguel! Supongo que mañana te vas, así que espero que te lo hayas pasado bien estos días.

No contestó. Esa fue la última vez Blanca dejaba que la pusiera en ridículo, se dijo, una y no más, esto acaba en el mes de diciembre, lo olvidaría, y ya está, al fin y al cabo, él es como los demás dicen. Borró su número de teléfono de la agenda.

Continuará...




jueves, 2 de diciembre de 2010

ByM 29. Mar de lágrimas.



Blanca se alegró deshorbitadamente, pero tenía una espina clavada, porque, podía llamarla, pero, podría no hacerlo, y ¿lo de la enfermedad sería verdad, o una excusa?
Al día siguiente, Blanca se pasó toda la tarde esperando, mirando el móvil cada minuto, y el mensaje o llamada no llegaba. No quedó con nadie por si llamaba. Se hicieron las siete de la tarde y no llamó, entonces Blanca cogió su libreta y empezó a escribir, derramar lágrimas sobre ella, la tristeza que sentía era muy profunda, iba más allá que unas cuantas lágrimas, sentía que le inundaban:

Que gran desilusión, que sentimiento tan angustiante, me siento sin ganas de nada y solo me sale llorar, porque es lo peor que me ha pasado en lo que llevamos de vacaciones, y, que yo recuerde, nunca me había llevado una decepción tan grande y triste.
Es absurdo esperar más cuando se que ya no me va a llamar, pero, sin querer aun albergo algo de esperanza, una esperanza fatal que me hace aún más daño. Que lástima, que tristeza, y pensar que mañana ya se va a Madrid... que no le volveré a ver.
No lo aguanto más, no puedo con esto, no puedo dejar de llorar. Ahora mismo me acaba de llamar Iván, y no le he cogido el teléfono, porque notaría que estoy llorando y no tengo ganas de inventarme una excusa. Siento que mi alma, mi corazón están rotos, magullados. No puedo más, me estoy ahogando de desilusión, no asimilo aún esta decepción, porque supera todas mis fuerzas y supera el umbral del dolor, pero las esperanzas van ya disminuyendo.
Las esperanzas son ya nulas, pero esperaré hasta las ocho menos cuarto para dar esto tptalmente por perdido.
Mis fuerzas se van, todo carece de sentido. Siento que se ha jugado conmigo, que he sido vilmente manipulada, que he sido un juguete, algo a usar al antojo del dueño, como si no sintiera dolor, como si no pudiera pensar, como si las cosas no me afectaran.
Ya se que es muy hipócrita, pero ahora lo único que me sale es estar con Iván y llorar en sus brazos, estando delante del mar. Ya se que suena hipócrita, pero él es el único que me quiere de verdad, que me respeta, el que no me hace daño, el único que aporta dulzura a mi vida, que me respeta, el único que no juega conmigo como si yo fuera un juguete. Le quiero, le amo y yo no se apreciarle del todo, por mucho que diga que no puedo ignorar lo que siento, si de verdad estoy haciendo todo esto, es porque no se valorar a Iván como él se merece.
Jugué a un juego donde aposté demasiado sin conocer realmente las cartas, donde no sabes de que lado está tu contrincante y donde hay alguien a quien le toca sufrir, pero cada jugador no sabrá si el otro sufre, no se verán. Yo al menos sí estoy sufriendo.
Ahora voy a reflexionar, poner mis cartas en orden, barajarlas y equilibrarlas, intentar no llorar, no sentir algo que me hace tanto mal.
Sigo sin sentirme bien, tengo el corazón en un puño, mis manos sin tener lo que quieren, y todas mis palabras lanzadas al abismo donde no saldrán, y, donde poco a poco morirán sin haber tenido sentido alguno, sin saber realmente qué han hecho por mi y sin saber que han querido decir.
¿Qué tiene que me hace seguir? ¿Qué tiene que me destroza por dentro? ¿Qué tiene?
Soy una incomprendida de mi misma, no se si sentirme ridícula o valiente, humana o inhumana, estúpida o inteligente, querida o ignorada, o todo a la vez.
Ojalá la noche en que lo conocí, Iván hubiera accedido a salir por ahí conmigo, de este modo, nunca lo habría conocido.

 Continuará...