miércoles, 22 de diciembre de 2010

ByM 40. Un necesario reajuste.




Después de desayunar, Blanca fue al cuarto de baño y se encerró, cogió la gillette de afeitar de su padre y se depiló las axilas, era necesario, tenía casi una selva que encima desprendía un horrible olor a sudor y el caso requería una urgente depilación. Blanca sentía la depilación como una esclavitud, y se depilaba solo una vez a la semana porque no le daba la gana tener que estar siempre pendiente, esto, lo hacía, claro, también porque tenía el vello de las piernas rubio, pero el vello de las piernas no era el problema. Limpió la gillette de su padre y la dejó en su sitio, y dio gracias a dios de que su desodorante fuese unisex porque tampoco tenía, y era necesario. Se peinó, lucía una melena larga, que en ese momento era cobriza, se lavó los dientes y se puse colonia.
Por suerte, el padre de Blanca quería ir a casa y le dio tiempo de acabar de hacerse unos retoques, cosa que agradeció porque sus uñas, pintadas de marrón oscuro estaban ya descamadas y eso lo veía estéticamente horrible, y lo mismo con las uñas de los pies, así que le dio tiempo a darse un repaso, volvió a ponerse desodorante, volvió peinarse y fue.
Desde su casa hasta el sitio donde habían quedado solo tenía que dar diez pasos o menos, llegó ansiosamente puntual, él aún no había llegado, así que se sentó en un portal y esperó. Pasaron tres minutos y no llegaba, empezó a sospechar que le daría plantón, pero enseguida lo vio a lo lejos.

Continuará...

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