Miguel recordó la noche en que se conocieron:
- Aquella noche me dijiste de todo menos guapo.
- De normal no soy así, esa noche estaba especialmente de mal humor y eso me hizo estar así de borde.
- Joooder, si las miradas quemaran, me habrías matado.
- Vale vale pido perdón, pero a pesar de eso insististe, eh.
- !Es que no me dejaste elección¡, todo el mundo bebiendo, de fiesta, hablando, y de repente veo a una tía sentada callada sin hacer nada…
Cuando se cansaron de caminar por la playa, fueron al parque, se había hecho ya casi de noche. Se sentaron en un banco, y, Miguel, empezó con el psicoanálisis:
- Imagina que estás en un desierto, tienes un caballo, una escalera, un cubo y una caja, dime como son y como los sitúas.
- El caballo es marrón y está levantado.
-¿Qué hace?
-Está parado, de pie, lejos de él el cubo de color rojo con asa, y encima la escalera de madera
-¿Y la caja?
- Ah, ¿había una caja? Pues es de madera y está entre el caballo y el cubo con la escalera.
- Increíble, primero, dices que el caballo está quieto, todos dicen que está buscando algo, o está comiendo, o corriendo, pero no, el tuyo está quieto, eso me dice que eres aburridísima.- y Blanca contestó bromeando.
- Si te aburro y quieres irte te acompaño a casa. -Miguel dijo que no, y continuó.
- Después, el cubo de color rojo, y ojo, que además te has molestado en decir que lleva asa, es decir, le tienes que encontrar utilidad a la pasión y lo de la caja es increíble, tú ni siquiera te habías enterado de que había caja, y te lo he tenido que repetir, encima, la pones ahí en el limbo, entre el caballo y el cubo con la escalera, es decir tienes algún problema con tus recuerdos, con tu pasado.- Blanca le miró con una mezcla de diversión y borderío.
- ¿Ya empiezas a psicoanalizarme? ¿Pero por qué lo haces?- a lo que Miguel contestó efusivamente.
- ¡Porque me encanta! No puedo hacérselo a nadie que me conteste como tú. Pero seguro no has roto un plato en tu vida.
- Pues claro que si he roto algún plato
- Dame un ejemplo
- No se que ejemplo poner ahora- no era verdad, había roto platos y de los gordos, pero no tenía ganas de contárselo a Miguel.
- Eso es que no has roto un plato nunca.
- Otra cosa es que no quiera contártelo.
- Excusas, no has roto un plato en tu vida.
- Pues claro que si he roto algún plato
- Dame un ejemplo
- No se que ejemplo poner ahora- no era verdad, había roto platos y de los gordos, pero no tenía ganas de contárselo a Miguel.
- Eso es que no has roto un plato nunca.
- Otra cosa es que no quiera contártelo.
- Excusas, no has roto un plato en tu vida.
Continuará...

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