Blanca perdió el hambre de repente, al día siguiente esperó su mensaje, cuando por la tarde se hicieron las 6 de la tarde y vio que Miguel no le decía nada le envió este mensaje planeado con Paula:
¿Te apetece quedar esta tarde o me voy haciendo mis planes? Besos
Y él contestó sin tardar:
Dentro de nada van a venir invitados a casa, pero me gustaría verte, haz tus planes y cuando consiga huir te digo algo. Un beso
Blanca se quedó parada, al principio pensó que era verdad y que le llamaría, pero enseguida se planteó que podría hacerle lo mismo que en navidades, y eso no podía volver a pasar, es algo que no soportaría, pero solo podía hacer que esperar, así que le dijo para que no hubiera lugar a confusiones:
Vale, yo seguiré en el barrio.
Para relajarse, Blanca se puso a ver una película, la vio entera, no llegaba a durar ni una hora, Miguel aun no le había dicho nada, eran casi las 7. Empezó a sentir que se pudría en casa, así que se vistió, pero se vistió pensando en que puede que quedaran, se puso unos vaqueros anchos y un jersey a rallas marrón claro y gris oscuro. No iba sexy, no iba nada llamativa, pero era lo que le apetecía ponerse y como quería que él la viera, aunque sí se pintó un poco la ralla de los ojos, aquel día tenía el pelo precioso, especialmente brillante y casi rubio, se veía realmente guapa.
Salió de casa y cogió la bicicleta, emprendió una acelerada vuelta por el gran parque que estaba en su barrio, mas bien se podría decir que era un gran camino como si fuera un bosque, y una laguna, eran las siete y cuarto, y no le dio tiempo ni a hacer el principio del parque en bici porque el teléfono le sonó, paró en seco y lo cogió, era Miguel, decía:
Hola ¿Sigues por el barrio? Si quieres podemos quedar a las 19:30 en la farmacia.
Continuará...

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