domingo, 5 de diciembre de 2010

ByM 31. Un perro bonito.


Finales de mayo, pascua, en esa época, la relación entre Iván y Blanca estaba de capa caída, ya que, Blanca no tenía ganas de estar con él, sentía que ya no estaba enamorada, y se planteó que, si la cosa seguía así, lo dejaría, aunque sabía que le costaría, porque le quería, y eran tantas las cosas vividas con él… y le veía como una persona tan buena en todos los sentidos, que no podía dejar que saliera para siempre de su vida. Blanca también había conseguido sentir que Miguel no le importaba tanto, y aunque ella sabía que él estaba en ese momento en su pueblo para pasar unos días (información ofrecida por Paula), y estaba con los cinco sentidos metidos en todas las calles y esquinas del barrio, pero lo que tenía muy claro era que no le iba a decir nada, las ganas eran nulas
Intentando poner de su parte en la relación con Iván, salieron por ahí, y fueron con el coche a una calle muy poco habitada y solitaria del barrio de Blanca, a plena luz del día. Pusieron música y se sentaron en el asiento trasero a escucharla relajadamente.
Blanca se sentó, e Iván se acostó apoyando su cabeza en las piernas de Blanca.
Blanca cantaba a la vez que acariciaba el pelo de Iván y miraba por la ventanilla. Fue entonces cuando algo a lo lejos le llamó la atención; era un perro muy grande, de color marrón muy claro, era precioso, y Blanca se fijó, el perro no iba solo, iba con su dueño, y fijarse en el perro hizo que se fijara también en el dueño. Esa nariz grande le sonaba, y ese pelo castaño claro con el flequillo de lado le sonaba también.


Continuará...

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