A Blanca se le quedó el recuerdo y el deseo de algo más, que finalmente se convierte en algo imaginado, que con el tiempo se fue suavizando pero algo quedó, eso es lo que le pasaba, al principio recordaba y pensaba todo el tiempo en Miguel. Pero su relación con Iván fue tan bien, se arregló tanto que ya no pensaba tanto en Miguel, llegó a enamorarme tanto de Iván de nuevo que Miguel ya empezaba a parecerle algo más insignificante hasta que llegó Julio.
Fue como si Blanca hubiera tenido una premonición, hacía muchísimo que pensaba en él, y una noche, así por que si, soñó con él.
Pasó una semana, Blanca estaba durmiendo en casa de Amanda, la esposa de su padre, y a la 1:40 le despertó la melodía de un sms en su teléfono.
Siempre que le pasaba algo así, Blanca pensaba furtivamente en Miguel, pero era una probabilidad tan remota que en una milésima de segundo eliminaba la idea de su cabeza y optaba por pensar lo que solía ser, un mensaje de Iván.
Pero esta vez no, esta vez sí que era Miguel, y en realidad no se le salió el corazón del pecho, se lo cogió con calma, vio su nombre en la pantalla y sin prisa apretó en el símbolo del mensaje, y ponía:
Buenas noches :-) estoy en el pueblo sólo hasta el domingo por la mañana, ¿te gustaría quedar mañana por la mañana? Un beso y espero no haberte despertado.
Blanca, sin poder creérselo aún, contestó:
Claro :) si te parece bien a las 11 en el bar La Estrella. Y estate tranquilo que sí me has despertado. Besos
Continuará...

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