En un principio Paula iba alternando, hablaba primero con Miguel, después con Blanca, y así sucesivamente. Llegó un momento en que, cada cosa que Blanca le decía a Paula, Miguel lo volvía a decir con un tono burlesco, como cuando imitas la voz de alguien que te cae mal, la diferencia era que Miguel no lo hacía con mala intención. Blanca no estaba de humor, estúpido, muy estúpido, demasiado estúpido para ser verdad, Blanca no le dirija palabra, solo le lanzaba miradas asesinas. Y si él ya de por si le cayó mal desde la primera vez que le vio, aquello le hizo estar más segura de ello. Cosas de las Blanca hablaba con Paula, él las tenía que comentar de forma irónica aunque no estuviera metido en la conversación y nadie le había dado vela en ese entierro, (para Blanca aquello era más triste que un entierro) y pensaba continuamente: ¿A él qué le importa lo que yo pueda hablar con Paula si no me conoce de nada? y le daba rabia, mucha rabia, y seguía con las miradas que, de haber podido echar fuego de verdad, Miguel habría muerto. Blanca optó por contestarle mal y, por qué no, vacilarle igual que lo hacía él, y, eso a Miguel le gustó hasta morir.
¡¡¡Pero eso no era lo peor!!! Momentos antes a Blanca le había entrado sed de cerveza FRESCA, y él llevaba una litrona, y le pidió con todo el morro, porque le daba igual la opinión de él acerca de ella, preguntando si estaba fresca, le dijo que sí, y de fresca tenía lo que Blanca de simpática con él, entonces, lo odió más.
Continuará...

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